Los motivos que impulsaron a Meloni a limitar el acceso a la ciudadanía italiana, según el titular de su partido en la Argentina

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En las últimas horas, una decisión del gobierno de Giorgia Meloni, en Italia, impactó de lleno en la Argentina por la estrecha relación histórica entre ambos países. Se presentó un proyecto que busca reformar los trámites y requisitos para obtener la ciudadanía italiana. "Existe un problema estrictamente administrativo en el que no dan abasto los consultados, como en la Argentina [por la cantidad de solicitudes]", explicó el titular del partido oficialista Fratelli d'Italia, Vito De Palma.

Y prosiguió, para explicar el motivo por el cual se tomó esta decisión. "Entonces, cuando creas un cuello de botella aparecen los posibles casos de corrupción. También, había muchos estudios, intermediarios, gestores, que ofrecían turnos, facilidades [para obtener la ciudadanía]", marcó y agregó: "No puede ser una mercancía", agregó. Según De Palma, el ministro de Relaciones Exteriores del país europeo accionó, en este caso, "con una motosierra".

En diálogo con el canal TN, el representante del partido de Meloni en la Argentina dijo que este decreto tiene que ser ratificado por ambas cámaras en el Congreso italiano para ser aprobado y puesto en marcha. "La ley italiana era, hasta ahora, la más amplia del mundo. Alcanzaba tener un bisabuelo que hubiera nacido en ese país europeo desde cuando Italia fue reconocido como país. Bastaba que los descendientes pudiera probar la línea de sangre", se explayó De Palma.

Según el funcionario, se comprobó que a lo largo de los últimos años alrededor del 90% de quienes pedían la ciudadanía italiana no iban a Italia, como si, dijo De Palma, "no hubiera una voluntad real de ser italiano, sino la comodidad de tener un pasaporte que te permitiera viajar o vivir en cualquier país de la Unión Europea (UE)". "Eso me parece que está bien que se corrija", reflexionó.

Reconoció entonces que la medida provocó "un avispero entre las fuerzas políticas italianas". "Porque están los que creen que hay que estudiar caso por caso, que no estarían en desacuerdo con que haya un examen", planteó y añadió: "Reducir ahora solo a dos generaciones crea grandes inconvenientes". Si el Parlamento italiano aprobara el proyecto - situación que el funcionario de Meloni consideró que posiblemente ocurra aunque, tal vez, con ciertas enmiendas-, los solicitantes de la ciudadanía de ese país deberán tener un abuelo que haya nacido en Italia.

El nuevo decreto de Meloni, impulsado por el vicepremier y canciller Antonio Tajani, de Forza Italia, echó por tierra una ley de 1992 según la cual, gracias a un "ius sanguinis" que alcanzaba a cinco generaciones, demostrando la existencia también de un tatarabuelo -fallecido después de 1861, la fecha de la unidad de Italia-, podía llegar a accederse al pasaporte italiano.

Este giro drástico hizo crujir internamente al gobierno de Meloni: legisladores de la Liga, el partido de extrema derecha del vicepremier Matteo Salvini, aliado de la coalición de derecha, salieron a criticar con fuerza este cambio y a reclamar una "corrección".

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